domingo, junio 14, 2009


En aquel tiempo yo tenía veinte años y estaba loca.
Había perdido un país pero había ganado un sueño.
Y si tenía ese sueño lo demás no importaba.
Ni trabajar ni rezar ni estudiar en la madrugada junto a los perros románticos.
Y el sueño vivía en el espacio de mi espíritu.
Una habitación de madera, en penumbras, en uno de los pulmones del trópico.
Y a veces me volvía dentro de mí y visitaba el sueño:
estatua eternizada en pensamientos líquidos, un gusano blanco retorciéndose en el amor.
Un amor desbocado.
Un sueño dentro de otro sueño.
Y la pesadilla me decía: crecerás.
Dejarás atrás las imágenes del dolor y del laberinto y olvidarás.
Pero en aquel tiempo crecer hubiera sido un crimen.
Estoy aquí, dije, con los perros románticos
Y aquí me voy a quedar.

No hay comentarios.: